Descripción
Este tipo de otitis comienza a manifestarse con una molesta
picazón en el oído y dolor, intenso generalmente,
que aumenta al presionar sobre el conducto auditivo externo
y la movilización del pabellón de la oreja. Esto
permite diferenciarlas de las otitis externas.
Poco tiempo después se elimina a través del conducto
una secreción con abundante pus y de olor muy desagradable.
La audición disminuye habitualmente, a causa de un impedimento
en el pasaje del sonido a través del conducto auditivo
externo inflamado y con secreciones.
A simple vista puede observarse que la piel que reviste dicho
conducto se encuentra hinchada, enrojecida y muy sensible al
tacto.
Causas
Se observa con máxima frecuencia en nadadores, en niños
y adolescentes. Muchas bacterias, entre ellas el estafilococo
-que produce forúnculos-, pueden generar una otitis externa.
La entrada de agua o sustancias irritantes, así como
lesiones producidas durante la limpieza del oído facilitan
el camino a la infección, al igual que la psoriasis,
alergias, eccemas, o dermatitis del cuero cabelludo. El canal
auditivo autodepura sus células muertas y las expulsa.
La limpieza del oído con hisopos puede empujar esos desechos
hacia el interior del canal, donde se acumula y facilita la
retención de agua, que puede generar la proliferación
de bacterias y hongos.
Signos y Síntomas
El niño pequeño se muestra intranquilo, no puede
dormir, mueve mucho la cabeza, dirige sus manos hacia los oídos,
llora sin parar y casi nunca acusa fiebre. El niño más
mayor está irritable y se queja de dolor.